Dulce, así complementado con chocolate. Delgado, de huesos largos y apacibles. Dulce, como un mendocino. Dulce como mi pecado constante.
Y te lo advertí;
-¿Estás consciente que después de esto, Tú, Jamás podrás sacarme de tu Cabeza, verdad? - Pregunté sin contradicciones, mirandolo directamente a los ojos.
-Te tendré para siempre en mi memoría, en mi subconsciente, en la conciencia y en la Inconsciencia, en todo emisferio. -
-¿Seguro? Tú sabes como es el tiempo, es delicado, es divido y a veces traicionero, recrea recuerdos que después los arrebata.
-Sí, estoy seguro. Así lo dijeron las predicciones, y así las cumpliré. El futuro no se cambia, jamás podrá hacerlo, por más que yo lo sepa. Si se hará, se realizará igual.
-Tienes razón, eso me gusta de tí. No controlas el destino, lo dejas pasar y sólo las pequeñas diferencias las manipulas. ¿Sabes? Te pareces a mí. -
-Sólo estoy nadando a tus brazos en llamas.
-Te quemarás, y luego te quejarás de mí. - Lo abracé, con cuidado.
-Sólo haz, lo que hay que hacer, para poder ver cada universo.
-Mi universo es surreal, no existe, es una mezcla soñada. ¿No importa?
-No, no importa, porque yo también lo veo así. ¿Compartamos Mundos?.
-Te dolerá, y tu cuerpo cambiará.
-Lo sé. Ya me lo han contado, pero... ¿Qué importa? Sólo tengo 19 años.
-Ah~ Y saber que pronto te ganaré por un año. Me haces sentir pedofila, ¿Sabías?
-Sí, Raptame del fin y llévame a empezar.
-Lo haré.
Y el sonido, provocó un dolor. Y cuando gritó, trato de apaciguarlo con cariños, una vez que se acostumbró. Comenzó el cambio de situación y no sólo la superficialidad desapareció.
Desapareció todo.
Y ella gritó, al encontrar una estrella semibrillosa, en la que cuando la tocó, se quemó. Y no paro desde ahí, a respirar.
lunes, 21 de junio de 2010
sábado, 12 de junio de 2010
Ilusión Soñada.
Y entonces, cuando supe que me habías dicho que ¿A dónde iríamos a comprar esta vez? Supe de inmediato que nuestra relación era netamente artificial.
Fue cuando desperté, y sólo observé el Paisaje de las mariposas. Justo la noche anterior había sacado el atrapa sueños, y lo entendí todo desde el principio hasta el final.
Fue cuando desperté, y sólo observé el Paisaje de las mariposas. Justo la noche anterior había sacado el atrapa sueños, y lo entendí todo desde el principio hasta el final.
martes, 8 de junio de 2010
Teorías.
—¡Me has manchado los lentes! ¿Cómo los limpiaré ahora? —
—Perdón, ¿No tienes algun pañito para limpiar? —
—No, mi camisa es muy gruesa, necesito algo más suave.
—¡Ah! Ya sé, mira. — Observaste como él se abría los 3 botones de su camisa mientras apoyabas tus manos en su pecho, con tu vista fija, sin salir de aquella contemplación masculina. — Mi poler...
—Detente, porfavor. — suplicaste con los ojos cerrados, y el corazón acelerado. — No sabía que esta imagen tan perturbadora, causaría una reacción física en mí.
—Hahaha, ya. — él se rió y tú lo mirabas desafiante. — Soy malvado, lo reconozco. — sonrisa cómplice.
—Ah, es que me encanta que ese pecho sea tan plano, y se remarque esa separación de abdominales. — Ya más calmada, tomaste una de sus manos y jugaste con la punta de los dedos. Yemas tan suaves, tan dulces y embriagantes. — Es como una enfermedad que tengo yo, ¿Acaso no te gustan las minas de pechos grandes? —
—Es que yo tengo una teoría acerca de eso. Encuentro que las Mujeres de pechos muy grandes son tontas, ya sean naturales, plásticas o por culpa de hormonas. — Levantaste una ceja curiosa. —
—¿Sí? Wah, eres uno de los pocos hombres que me dice eso. —
—Sí, y para serte sincero, no me gustan los pechos grandes, lo encuentro grotesco.
—Ah bueno, es que conozco gente que le encanta ese tipo de físico.
—Esa es otra teoría mía. También concuerdo que los hombres que les gustan el exceso de pecho, son tontos, idiotas, sin cerebro.
—Osea... Podríamos decir que tu eres un ser inteligente y filosofico. — Preguntaste sonriendo y el otro te respondió con una sonrisa sincera. — Eso es verdad. — reíste, y como recompensa un beso en los labios nunca estuvo demás.
—Perdón, ¿No tienes algun pañito para limpiar? —
—No, mi camisa es muy gruesa, necesito algo más suave.
—¡Ah! Ya sé, mira. — Observaste como él se abría los 3 botones de su camisa mientras apoyabas tus manos en su pecho, con tu vista fija, sin salir de aquella contemplación masculina. — Mi poler...
—Detente, porfavor. — suplicaste con los ojos cerrados, y el corazón acelerado. — No sabía que esta imagen tan perturbadora, causaría una reacción física en mí.
—Hahaha, ya. — él se rió y tú lo mirabas desafiante. — Soy malvado, lo reconozco. — sonrisa cómplice.
—Ah, es que me encanta que ese pecho sea tan plano, y se remarque esa separación de abdominales. — Ya más calmada, tomaste una de sus manos y jugaste con la punta de los dedos. Yemas tan suaves, tan dulces y embriagantes. — Es como una enfermedad que tengo yo, ¿Acaso no te gustan las minas de pechos grandes? —
—Es que yo tengo una teoría acerca de eso. Encuentro que las Mujeres de pechos muy grandes son tontas, ya sean naturales, plásticas o por culpa de hormonas. — Levantaste una ceja curiosa. —
—¿Sí? Wah, eres uno de los pocos hombres que me dice eso. —
—Sí, y para serte sincero, no me gustan los pechos grandes, lo encuentro grotesco.
—Ah bueno, es que conozco gente que le encanta ese tipo de físico.
—Esa es otra teoría mía. También concuerdo que los hombres que les gustan el exceso de pecho, son tontos, idiotas, sin cerebro.
—Osea... Podríamos decir que tu eres un ser inteligente y filosofico. — Preguntaste sonriendo y el otro te respondió con una sonrisa sincera. — Eso es verdad. — reíste, y como recompensa un beso en los labios nunca estuvo demás.
Un silencio a un Recuerdo. [Diferencias]
"Esas tardes después del colegio. Pasábamos las horas dormitando en la cama de tu hermano, por puro cansancio romántico.
Los ojos por encima de la línea del horizonte, enfocaban una mancha sin importancia en esa pared blanquecina que adornaba la habitación. Olor a hombres, un poster de una mujer modelo mostrando sus atributos femeninos junto a algunas cervezas y por supuesto, el ronroneo infaltable como música ambiental.
Ese ronroneo, ¿De dónde era? ¿Quién lo hacía? La única cómplice de hechos suaves en esa habitación.
Tu Gata.
Recuerdo con cariño la insistente mirada amarillenta que ella irradiaba desde sus pupilas de gato, desgastada, antigua, llena de experiencias externas vistas por sus propios ojos. Y mis dedos traviesos por acariciar algo desconocido, viajaron hacia ese cuerpecito peludo, lleno de vida y de entusiamo felino. Supongo que en esos momentos, ella me entendía, la caricia misma era una dicha en armonía y lo deseaba tanto como yo lo hacía. Suave, tócando desde su pequeña cabeza hasta su cola larga para finalizar y observar en mi mano, su pelo antiguo, que caía. Provocando que se apiadara en mi ropa y me dejara llena de pelitos oscuros.
Era tan hermosa, tan felina y grande. Un gato con sensación por sobre una impresión.
Si alguien le debo un respeto felino a la única, sería aquel Gato con arrogancia. "
Sólo llegué de casualidad y debo decir, que... Que descanse para siempre, y esté bien, sea donde esté y que tú, estés tranquilo, y feliz.
Los ojos por encima de la línea del horizonte, enfocaban una mancha sin importancia en esa pared blanquecina que adornaba la habitación. Olor a hombres, un poster de una mujer modelo mostrando sus atributos femeninos junto a algunas cervezas y por supuesto, el ronroneo infaltable como música ambiental.
Ese ronroneo, ¿De dónde era? ¿Quién lo hacía? La única cómplice de hechos suaves en esa habitación.
Tu Gata.
Recuerdo con cariño la insistente mirada amarillenta que ella irradiaba desde sus pupilas de gato, desgastada, antigua, llena de experiencias externas vistas por sus propios ojos. Y mis dedos traviesos por acariciar algo desconocido, viajaron hacia ese cuerpecito peludo, lleno de vida y de entusiamo felino. Supongo que en esos momentos, ella me entendía, la caricia misma era una dicha en armonía y lo deseaba tanto como yo lo hacía. Suave, tócando desde su pequeña cabeza hasta su cola larga para finalizar y observar en mi mano, su pelo antiguo, que caía. Provocando que se apiadara en mi ropa y me dejara llena de pelitos oscuros.
Era tan hermosa, tan felina y grande. Un gato con sensación por sobre una impresión.
Si alguien le debo un respeto felino a la única, sería aquel Gato con arrogancia. "
Sólo llegué de casualidad y debo decir, que... Que descanse para siempre, y esté bien, sea donde esté y que tú, estés tranquilo, y feliz.
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