Dulce, así complementado con chocolate. Delgado, de huesos largos y apacibles. Dulce, como un mendocino. Dulce como mi pecado constante.
Y te lo advertí;
-¿Estás consciente que después de esto, Tú, Jamás podrás sacarme de tu Cabeza, verdad? - Pregunté sin contradicciones, mirandolo directamente a los ojos.
-Te tendré para siempre en mi memoría, en mi subconsciente, en la conciencia y en la Inconsciencia, en todo emisferio. -
-¿Seguro? Tú sabes como es el tiempo, es delicado, es divido y a veces traicionero, recrea recuerdos que después los arrebata.
-Sí, estoy seguro. Así lo dijeron las predicciones, y así las cumpliré. El futuro no se cambia, jamás podrá hacerlo, por más que yo lo sepa. Si se hará, se realizará igual.
-Tienes razón, eso me gusta de tí. No controlas el destino, lo dejas pasar y sólo las pequeñas diferencias las manipulas. ¿Sabes? Te pareces a mí. -
-Sólo estoy nadando a tus brazos en llamas.
-Te quemarás, y luego te quejarás de mí. - Lo abracé, con cuidado.
-Sólo haz, lo que hay que hacer, para poder ver cada universo.
-Mi universo es surreal, no existe, es una mezcla soñada. ¿No importa?
-No, no importa, porque yo también lo veo así. ¿Compartamos Mundos?.
-Te dolerá, y tu cuerpo cambiará.
-Lo sé. Ya me lo han contado, pero... ¿Qué importa? Sólo tengo 19 años.
-Ah~ Y saber que pronto te ganaré por un año. Me haces sentir pedofila, ¿Sabías?
-Sí, Raptame del fin y llévame a empezar.
-Lo haré.
Y el sonido, provocó un dolor. Y cuando gritó, trato de apaciguarlo con cariños, una vez que se acostumbró. Comenzó el cambio de situación y no sólo la superficialidad desapareció.
Desapareció todo.
Y ella gritó, al encontrar una estrella semibrillosa, en la que cuando la tocó, se quemó. Y no paro desde ahí, a respirar.
lunes, 21 de junio de 2010
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