lunes, 21 de junio de 2010
Te estremeciste, y viajé a Venus.
Y te lo advertí;
-¿Estás consciente que después de esto, Tú, Jamás podrás sacarme de tu Cabeza, verdad? - Pregunté sin contradicciones, mirandolo directamente a los ojos.
-Te tendré para siempre en mi memoría, en mi subconsciente, en la conciencia y en la Inconsciencia, en todo emisferio. -
-¿Seguro? Tú sabes como es el tiempo, es delicado, es divido y a veces traicionero, recrea recuerdos que después los arrebata.
-Sí, estoy seguro. Así lo dijeron las predicciones, y así las cumpliré. El futuro no se cambia, jamás podrá hacerlo, por más que yo lo sepa. Si se hará, se realizará igual.
-Tienes razón, eso me gusta de tí. No controlas el destino, lo dejas pasar y sólo las pequeñas diferencias las manipulas. ¿Sabes? Te pareces a mí. -
-Sólo estoy nadando a tus brazos en llamas.
-Te quemarás, y luego te quejarás de mí. - Lo abracé, con cuidado.
-Sólo haz, lo que hay que hacer, para poder ver cada universo.
-Mi universo es surreal, no existe, es una mezcla soñada. ¿No importa?
-No, no importa, porque yo también lo veo así. ¿Compartamos Mundos?.
-Te dolerá, y tu cuerpo cambiará.
-Lo sé. Ya me lo han contado, pero... ¿Qué importa? Sólo tengo 19 años.
-Ah~ Y saber que pronto te ganaré por un año. Me haces sentir pedofila, ¿Sabías?
-Sí, Raptame del fin y llévame a empezar.
-Lo haré.
Y el sonido, provocó un dolor. Y cuando gritó, trato de apaciguarlo con cariños, una vez que se acostumbró. Comenzó el cambio de situación y no sólo la superficialidad desapareció.
Desapareció todo.
Y ella gritó, al encontrar una estrella semibrillosa, en la que cuando la tocó, se quemó. Y no paro desde ahí, a respirar.
sábado, 12 de junio de 2010
Ilusión Soñada.
Fue cuando desperté, y sólo observé el Paisaje de las mariposas. Justo la noche anterior había sacado el atrapa sueños, y lo entendí todo desde el principio hasta el final.
martes, 8 de junio de 2010
Teorías.
—Perdón, ¿No tienes algun pañito para limpiar? —
—No, mi camisa es muy gruesa, necesito algo más suave.
—¡Ah! Ya sé, mira. — Observaste como él se abría los 3 botones de su camisa mientras apoyabas tus manos en su pecho, con tu vista fija, sin salir de aquella contemplación masculina. — Mi poler...
—Detente, porfavor. — suplicaste con los ojos cerrados, y el corazón acelerado. — No sabía que esta imagen tan perturbadora, causaría una reacción física en mí.
—Hahaha, ya. — él se rió y tú lo mirabas desafiante. — Soy malvado, lo reconozco. — sonrisa cómplice.
—Ah, es que me encanta que ese pecho sea tan plano, y se remarque esa separación de abdominales. — Ya más calmada, tomaste una de sus manos y jugaste con la punta de los dedos. Yemas tan suaves, tan dulces y embriagantes. — Es como una enfermedad que tengo yo, ¿Acaso no te gustan las minas de pechos grandes? —
—Es que yo tengo una teoría acerca de eso. Encuentro que las Mujeres de pechos muy grandes son tontas, ya sean naturales, plásticas o por culpa de hormonas. — Levantaste una ceja curiosa. —
—¿Sí? Wah, eres uno de los pocos hombres que me dice eso. —
—Sí, y para serte sincero, no me gustan los pechos grandes, lo encuentro grotesco.
—Ah bueno, es que conozco gente que le encanta ese tipo de físico.
—Esa es otra teoría mía. También concuerdo que los hombres que les gustan el exceso de pecho, son tontos, idiotas, sin cerebro.
—Osea... Podríamos decir que tu eres un ser inteligente y filosofico. — Preguntaste sonriendo y el otro te respondió con una sonrisa sincera. — Eso es verdad. — reíste, y como recompensa un beso en los labios nunca estuvo demás.
Un silencio a un Recuerdo. [Diferencias]
Los ojos por encima de la línea del horizonte, enfocaban una mancha sin importancia en esa pared blanquecina que adornaba la habitación. Olor a hombres, un poster de una mujer modelo mostrando sus atributos femeninos junto a algunas cervezas y por supuesto, el ronroneo infaltable como música ambiental.
Ese ronroneo, ¿De dónde era? ¿Quién lo hacía? La única cómplice de hechos suaves en esa habitación.
Tu Gata.
Recuerdo con cariño la insistente mirada amarillenta que ella irradiaba desde sus pupilas de gato, desgastada, antigua, llena de experiencias externas vistas por sus propios ojos. Y mis dedos traviesos por acariciar algo desconocido, viajaron hacia ese cuerpecito peludo, lleno de vida y de entusiamo felino. Supongo que en esos momentos, ella me entendía, la caricia misma era una dicha en armonía y lo deseaba tanto como yo lo hacía. Suave, tócando desde su pequeña cabeza hasta su cola larga para finalizar y observar en mi mano, su pelo antiguo, que caía. Provocando que se apiadara en mi ropa y me dejara llena de pelitos oscuros.
Era tan hermosa, tan felina y grande. Un gato con sensación por sobre una impresión.
Si alguien le debo un respeto felino a la única, sería aquel Gato con arrogancia. "
Sólo llegué de casualidad y debo decir, que... Que descanse para siempre, y esté bien, sea donde esté y que tú, estés tranquilo, y feliz.
lunes, 31 de mayo de 2010
Curiosidad Fetichista Voyerista.
—No me culpes, ¡Sólo soy un hombre más en esta miseria vida! — Una risa complice apareció en ese momento, y tú querida de pelos castaños, no paraste de sonreír. — Es inevitable, porque te encuentro sumamente atractiva, me gustan tus caderas, me gustan tus pechos, me gusta tu forma de cuerpo, eres delgada, tienes un cuerpo entre infantil y adulta, tus conductas son tiernas, tus risas también, tus pensamientos son bastante maduros y tu vida, tu vida es algo que puedo comprender perfectamente. —Él te observó con una mirada dulce e ingenua y agregó algo más después de que tiraste otra carcajada. — Y tus pechos, especificamente, están proporcionados a tu cuerpo, tu espalda y tu cintura, eres bastante Venus. — Dijo al tirar él una carcajada risueña. Sí, sabía perfectamente de tus quejas constantes.
—Hmm, interesante. ¡Eres un fetichista totalmente piola! —
—Algo así, tengo complejo de voyerista. —
—Me gusta, yo también lo soy. — reíste. — Oh pero, Joder ¿No prefieres mejor, que te hable como española caliente, tío? —
—¡Quieres matarme! ¿Verdad? ¡Cruel! — dijo él en desesperación, mientras se tapaba la cara con ambas manos Y tú lo observabas desde arriba. —
—¡Sólo estoy hablando español, coño! —
—¡No! ¡Detente! No hables así. — exclamaba por una salvación, interesante. —
—Hahaha, ya, bueno. No te haré sufrir más. — Contestaste y volviste a colocar tu cabeza sobre su pecho. — ¿Por qué tu corazón late tan rápido?
—No sé... debe ser por algo especial.
—Hmmm, yo creo. Ah. Me gusta, además tus manos y tu temperatura siempre están a un nivel agradable para mí. — susurraste apenas, cerrando tus ojos, mientras escuchabas esos golpeteos insistentes en el corazón y el movimiento de sus pulmones subiendo y bajando.
—Tu siempre estás fría, eso me desespera. —
—Ya te dije que soy un vampiro. — viraste tus ojos café a otra dirección.
—Hmm, si fueras un vampiro, te pediría a gritos que me mordieras y bebieras de mí.
—Lo haré entonces. — Tus labios buscaron esa piel suave que se situaba en el cuello delgado de tu acompañante, una mordida rápida e inocente apareció en el acto, sorpreniendo inmediatamente a tu otra contraparte. — ¿Feliz?
—Más que eso. Ahh, me dejaste un poco babosa esa parte. Me da cosa sentir el frío por la húmedad que dejaste. —
—Perdón, no sé como morder bien.
—No importa, sigue siendo sexy.
domingo, 30 de mayo de 2010
Desprecio por un Precio.
That you had an atlas in your head
So fed up of
The same old man
Theres broken bedrooms and there are broken hands
You were so fed up of the same old broken man
An do you wanna
Do you wanna
Do you wanna make love to me
I know you wanna
I know you wanna
I know you wanna make love to me
Oh i came to tell you
That your my favourite girl
An would u like it if i put u into my world
Theres broken hearts in basements
An broken love on the streets
You were so fed up of it all always involving me
But do you wanna
Do you wanna
Do you wanna make love to me
I know you wanna
I know you wanna
I know you wanna make love to me
Do you want
Do you want to
Do you wanna make love to me
I know you want to babe
I know you want to
I know you want to make love to me
Do you wanna
Do you wanna
Do you wanna make love to me
I know you wanna babe
I know you wanna
I know you wanna make love to me
The Kooks. - Do you wanna
Y él se acercó con una sola condición. Obtener ese beso tuyo tan deseado, a pesar de volar en alcohol. - Deja de llorar.
-No puedo evitarlo, lo que tú dices es lo que estoy buscando. - seguíste con tu llanto desesperado, y las ganas de devolverlo todo en un segundo.
-¿Buscar qué? ¿Amor? ¿Compasión? ¿Cariño? ¿Sexo? Eres bastante básica por lo que estoy escuchando, banal, típica. Y pensé que serías diferente.
-Yo soy diferente... - Seguían saliendo las lágrimas de tus mejillas. - Es sólo que todavía no sé lo que estoy tratando de encontrar, pero sé que lo hayaré en un momento de mi vida.
-Cierto, pero todavía no. Déjate de ser una persona que le dan ganas de vomitar todo cuando piensas en el amor. Es que tú no lo disfrutas.
-Mi amor, es un amor que sólo existe en un mundo désertico. Y no lo encuentro, no lo está. Hasta pensé que si lo había encontrado, pero sé que mi nemesis no sería así. Mi nemesis, me odiaría al igual que yo, y me amaría con furía al saber cosas tan opuestas. ¡Pero no es él! Me equivoqué otra vez.
-Nunca lo encontrarás, porque él no existe.
-Lo sé, jamás lo encontraré. Porque ya lo encontré y él se fue muy lejos de mi realidad Y jamás volverá. Nunca, porque su camino está lejos del mío.
-¿Y por qué sufres ahora? -
-Porque estoy decepcionada, y eso me provoca las ganas de vomitar absolutamente todo. Sólo quiero un poco de paz, de manos cálidas que me digan que sigo viva y no necesite de algo físico para sentir esa vivencia.
-No entiendo por qué estás tan sola, tienes ese no sé qué, que te hace ser tan especial a la precencia masculina.
-Es sólo que sé como manipular muy fácilmente a los hombres, pero todavía no he desarollado bien la habilidad de no incluírme en la manipulación. Es como un Arte Pussy que me provoca tener todo lo que desée en una Noche. tres, cuatro o incluso más les da ese deseo de conquistarme, bailarme, sentir mi cuerpo de alguna manera, aún que sea sólo de presencia.
-Estás bien consciente. ¿Ah?
-Si no lo estuviera, sería una mujer con un sólo deseo al cuál he decidio por mis propios métodos romper: Nacer-crecer-estudiar-casarse-tenerhijos-morir. Nunca más, volveré a algo básico, si deseo seguír siendo como soy, yo romperé con todo ese camino recorrido mil veces, destacarme, tener una visión un poco como la de Hitler y seguir ese estado de pureza.
-Es raro, pero buscas Amor. ¿Todavía no lo encuentras?
-El placer es algo que sentimos todos los días, en cualquier hora con cualquier cosa. Es por eso que ya el placer físico pasó a una necesidad básica que no es necesaria recurrirla. La puedo sentir cuantas veces quiera, y se puede conseguir con quién desees.
Ya no es nada especial...
jueves, 27 de mayo de 2010
¿¡Qué enfermo!?
—Y una vez, que esto finalize, no pararemos de reír. —
—La weá enferma. — Susurra el otro bandido, escondido entre las obras de Arte con sabor a aluminio Joven.
—¿Es enfermo? — Preguntó la figura femenina, de ojos castaños, cabellos ondulados a próposito, Y una sonrisa risueña. —
—Sí.. es enfermo.
—Quizás...pero ¿Está mal? — preguntó otra vez.
—No, o sea, sí. Es que es enfermo..
—¿Qué sea enfermo, está mal? Yo creo que el mejor estado es esta enfermedad no lúcida. —
—Osea, las enfermedades son malas. El cáncer es malo.
—El cancer es como una enfermedad física que te atormenta los órganos. —
—Sí, pero es una enfermedad igual. —
—Pero, esta no es cualquier enfermedad. —
—Cierto, tienes razón. — Otra sonrisa cómplice, y otra vez comenzamos con las risas incomprendidas, de asuntos imaginables.
martes, 18 de mayo de 2010
Y tenía un Lunar.
Pero tú no creías eso. Para nada, mirabas el Rococó como si fuera una simple visión anticuada del estilo Pop Art. (Porque de algo tenía que vender y festejar ¿No?) Encontrabas que aquellas mujeres como la princesa de Austria valían bastante como Mujer modelo a seguir.
¿Qué importaban las leyes y las enseñanzas vistas? La acción se encontraba en descubrír nuevas sensaciones a partir de lo inigualable, romper con esa cultura sobresaliente que remarcaba tanto, hasta el día de hoy.
Incluso pensaste que todos deberían pertenecer un poco para aprender a convivír en este nuevo Mundo que se desarrollaba, de a granito.
Zapatos a Tacones, un poco de Rush en los labios, brillo excesivo en los ojos con sus respectivas sombras, y aquel colorete que adoraba las mejillas en un tono carmín. Faltó el córcel apretado, que remarcaba la cintura delgada, un vuelo lo bastante pronunciado para demostrar que tenías buenas caderas y porsupuesto, su rosa picarona entre las manos Junto a la cabellera llena de Rulos perfectos.
¿Qué más? Ah cierto, ese anillo que verificaba que estabas en vías del casamiento. (En síntesis, todo funcionando a la perfección.)
Unos tragos antes de danzar por la habitación en busca de miradas curiosas y cuando menos lo esperaste, una figura esbelta, delgada y por sobretodo masculina se acercó a ti.
No pudiste contener la risa, apenas si eran las cuatro de la mañana y con tu tercera copa entre los dedos reciminaban tu torpe error. (Sólo te quedaste ahí, con uno. ¡Mirate!) Unos ojos algo esquivos pero adorables, la risa tapada, el humo de los cigarros esparcidos. ¿Qué más faltaba?
—Señorita... — llamó ese hombre que seguía a tu lado conversando. — ¿Le puedo decir algo?
Asentiste con una sonrisa sensual e inocente. Convinación bastante fuerte para un simple hombre. — Claro.
—Usted tiene... perdone que se escuche extraño y un poco ansioso. — pausó, mirandote a los ojos. — Pero usted tiene, un hermoso Lunar en su pierna izquierda, y desde aquí me vuelve algo loco.
—¿Enserio? Gracias por el cumplido. — agradecidste segura, jugando con algún mechón de tu pelo castaño. — Dígamos que es un arma mortal. ¿Desea tocarlo? — El hombre se sorprendió y algo tímido afirmó. — Toquelo. — Cuando viste que el hombre se acercaba con una de sus manos a tu pierna delicada, ya a centimetros, corriste la posición. — Oh oh. Así no. Recuerde que aquí, nada es tan irreal.
domingo, 16 de mayo de 2010
Frío & Pussy.
—¡Te odio! ¿Lo sabías? — Gritaste enfurecida, queriendo destruír todo a su paso. — Te odio tanto que me dan ganas de... de que si fueras una persona ya te habría hecho daño hace rato.
Sí, ella era así.
Lo que más odiaba en este mundo. (Aparte de las Mujeres pereseguídas, las Madres con bebé en meses en el estómago, los llantos de una relación terminada, los ex psicopatas. Y derivados.) Era el Frío.
El Odioso, el tocable, el presentable durante casi (Todo) el maldito año. Los malditos 365 días del año, estaba ahí resguardado, para hacer enfríar, para hacer que tu cuerpo se congelara a tal extremo que no pudieras moverte bien. Y por ende...
Usar 324627432 Chalecos/Polerones/Pantis/etc, para no morír en el intento y sobrevivir.
—¿Qué? ¿Acaso eres un reptil o algo así? — preguntó uno de los conocidos que veías todos los días.
—¿Y sí soy un reptil qué? ¿Hay algún problema con que mi cuerpo sea de sangre fría y deba calentarme con algo para no morir? — Dijiste con sacarsmo mientras esbozabas una sonrísa coqueta. — Aweonao.— Pensaste sin mucho esfuerzo.
La gente era idiota. Lo sabías, todos eran unos malditos seres humanos incapaces de amar lo "No amable" Y odiar lo que "Se supone que se ama". Nadie podía compararse contigo, eras única entre los "únicos" a excepción de alguien más.
Y él estaba lejos de tu alcanze por supuesto. (Nada es tan fácil ¿Eh?.) — No porque o si no, todos terminarían suicidandose por vivír en una perfección.— Seres tan... monótonos.
Una vez te preguntaste si estaba bien ser así como es. Un poco irónica, sarcastica, inocente, egocéntrica y además, fuera de un mundo normal al que todos estan acostumbrados a convivír. (Sólo uno fue capaz de ver esa capacidad, y te incitó a que fueras su alumna para Perfeccionar mucho más esa capacidad innata.) Dijo algo con que eras: —Bastante inteligente, audaz, valiente, sospechosa, misteriosa y por sobretodo, natural desde una manera más originaria. Pero, hay un problema contigo y el problema es que, todo lo que tienes, y lo que utilizas a veces, cuando entras en etapas de desesperación Humana, se desperdicie al vivir en un mundo que no te pertenece en lo absoluto. Yo puedo comprenderte, y te ví incluso a través de una distancia de 6 Horas hacia el sur. Sé que eres diferente, testaruda, y capacitada para algo sumamente fuera de lugar. Yo puedo hacer que ocupes esa habilidad ya más consciente y no como una persona cualquiera. Ese ambiente en el que vives, lleno de inteligencias medias y baratas, no te ayuda en nada para avanzar. Lástima Ah, pero si realmente, te pones a prueba, y entiendes mis conocimientos, aceptaré guíarte de otra manera. Francisca. — Tú ante eso, querías llorar, porque hace 19 años que tratabas de buscar un reemplazo ya muerto. (Y que más encima se murió en el año 1989, antes de que nacieras.) Mujer y todo, con increíble capacidad Manipuladora en el ámbito Pussy.
Desde ahí en adelante, Invocaste otro movimiento artistico. (Si no fuera por la ayuda de él, claro.) En el cual lo llamarías "Pussy" y sería una especie de Arte pop, sin la necesidad de superficialidad competitiva económicamente. Tampoco al impuslo influenciable sexual, sólo es un Arte en el que es un eje erótico, que sólo estímula esa neurona Masculina y cumple todos tus caprichos de Mujer símbolo. (Aún que él, fue capaz de captar eso, y no es un Hombre cualquiera, pudo reconocer pefectamente que es lo que lo Invocaba.)
Y todo esto, a causa de un frío asqueroso que te mantuvo en la cama todo el día y toda la Noche.
Sueño en Calor.
"¡Jamás podrás tener algo que te enfríe! ¡No mientras yo viva y sigan las estaciones!" De tanto calor que hacía en la noche, sólo te acostabas con calzones, alguna polera sencilla y tus infaltables calcetines. (Eso ya era otro cuento, decías que esa tela cubre pies era parte de tí como si fuera un diente.) Peleabas contastemente en la cama y te dabas vueltas sin parar de un lado a otro.
Pero amabas sentir que la temperatura era alta y podías revolcarte como un vil chancho en su basura preferida, o un hipopotamo ensuciandose en su misma mierda.
Era esquisito, sentir la piel al contacto de esa llama en el viento, sentirla contra las sábanas limpias y la noche que le daba un toque más oscuro a tu piel.
Preferías mil veces sentir que la piel sudara a que tuviera esa reacción idiota del cuerpo cuando entraba en etapa Hipotermía. (Sí esa, donde te cuesta contener el control y empiezas a tiritar desquisiadamente.)
Era normal en tí después de todo, desde pequeña que habías nacido con un grado menos a la temperatura normal promedio Humano y no te afectaba en su mayoría. (Siendo sinceras, tampoco sudabas mucho en verano, de hecho casi nada.) Te mantenías fresca igual aún estando encerrada con las ventanas cerradas y ese claroscuro que se comía tu habitación los fines de semana.
Era un paraíso infernal.
Decías también mientras conseguías el estado de vigilia una vez que le pegabas a morfeo y él te sostenía con sus brazos abiertos. (Y el ojo morado también.) que el infierno sería un lugar ideal para tí, si es que existiera. Hablarías con demonios y les contarías chistes de humor negro. Pasarían muriendose a carcajadas sarcasticas.
La verdad era que la realidad, era un chiste para el mundo, porque todos evitaban el contacto.
Y cuando dormías de verdad, soñabas con ese desierto paradisíaco al cual estabas acostumbrada a visitar. A ver como las mariposas se movían silenciosas en el aire, y como las deformaciones comenzaban a aparecerse a tu actual visión de tu mundo.
Lo único que faltaba ahí, era ese ser que Amabas desquisiadamente. Un extremo irrefutable que si te lo encontrabas, no pararías de llamarlo cada vez que pudieras.
Porque él era como una guía-amor en constante conocimiento sobre el subconsciente, y la inocencia del corazón.
Enfado.
Para tí el enfado era otra cualidad más. Lo usabas como herramienta de trabajo para crear nuevos experimentos en todas tus áreas en las que te desarollabas.
Primero comenzaba como un vacío en tu interior, luego evolucionaba hasta convertirse en rabia. Pero no duraba ni dos minutos para que el sentimiento se transformara en lo que era su etapa final; Decepción, tristeza.
Una mezcla perfectamente Homogenea y que pegaba bastante bien en los contrastes de tu corazón.
Te tirabas en la cama a mirar el techo con dicha, como si se abriera y de allí saliera un ángel de alas oscuras a llevarte a algún lugar infinito. En esos instantes de pensamientos fugacez salía una carcajada irónica para luego susurrar en un suspiro las clases de comentarios frustrados ("No puede ser que esté diciendo esta clase de cosas, como si mi vida fuera una Comedia" ó "Weona tonta.") La cuestión era simple, una vez que decías toda esa clase de comentarios obvios finalizabas con un hermoso y agradable: "Te Odio conchetumadre."
Era tan relajate, según tú. Tan asquerosamente libre, como si esa opresión en el pecho se fuera a través de un sentimiento que a la vista Humana normal era horrible y maldadosa. (De nuevo maldecías a la persona quién dijo que el Odio era malo.) ¡No saben de lo que se perdían al sentir la dicha de un odio mutuo! Era inspirador de creaciones, un sentimiento calido que lo guardabas por si aparecía otro y te consumía por completo la realidad.
Una vez que te calmabas y quedabas en ese estado de pureza y satisfacción, sonreías con calma escuchando los látidos de tu órgano insistente. "Maldito pedazo de mierda que late fuerte, un día despertaré y veré que he manchado la cama por tanto flujo sanguíneo."
Por lo menos estabas feliz por una cosa. Sí realmente tenías el flujo de sangre descontrolado, morirías por una sobredosis de sangre en vez de sentir anemia.
¿Algún bicho inmortal le debería gustar, cierto?
¿Comenzamos de Nuevo?
—Cierto. — Asentiste la cabeza de forma neutral, sin mayor expresión.
—¿Cierto qué? ¿Qué consideras que podrías volver conmigo por lo que acabo de decir? O porque fue una relación en la que no pudimos complementarnos bien. — Seguías callada sin ningún sintoma de incómodidad. — O sea, es verdad todo esto, si lo piensas bien, fui un Niño bastante prepotente contigo, te llamaba cada cinco minutos, te preguntaba dónde estabas, qué hacías o cualquier cosa referente a ello, insultaba a tus amores plátonicos y cualquier hombre que se te acercaba. Prácticamente te encerré en nosotros dos. — Reíste fuerte, no pudiste contener la risa al pensar en esos recuerdos infantiles. — ¿Verdad? Y miranos ahora, eres como una amiga más allá de una amistad, sin la necesidad de caer en esas cosas triviales... Como comernos o ir más allá de algo. — Afirmaste en movimientos, él tenía razón con lo último. — Si me preguntas a mí, yo no volvería con la Maca a pesar de que hemos terminado hace un mes y ella Todavía me ama. Lo sé, le tengo respeto, la adoro y todo pero... Es sólo una relación más. Si me preguntas a mí... La única relación fuera de contexto y que me ha dejado más marcado has sido contigo... —.
—Quizás sea por otros motivos, querido. — Susurraste con cuidado, observandolo bien a los ojos. — Oye, convidame un pucho. — Él te pasó la cajetilla y como si fueran hermanos le sacaste todo sin autorización. — Gracias.
—¿No piensas lo mismo?. — Lo observaste bien y notaste que él tenía la mirada brillosa, los labios apretados y el movimiento de su cuerpo nervioso. —
—Es verdad que nuestra relación pasada se basó en algo infantil sin nada en que poder afirmarse como experiencia verdadera. — contestaste succionando el Humo del cigarrillo. — pero, recuerda que aquí el único quién era verdaderamente cabro' chico eras tú. Era algo natural que yo pudiera expandir tus horizontes, después de mí tuviste muy malas experiencias y quizás sea el castigo por estar conmigo. — Tiraste un poco de ceniza en el suelo. Ah, hacía mucho frío. — pero te ayudó bastante a madurar, fue como decirlo, un paso más allá de lo simple.
Observaste como él se rió con ganas. — Es cierto, pero la mayor parte era porque estás loca. —
—No me hagas reír. — La sonrísa traviesa se posó en tu rostro sin culpabilidad. — El mundo está loco, no yo. Es sólo que la gente no me comprende y la mayoría de las personas con quién he estado no lo entienden a la perfección.
—Ya pero a lo que voy. ¿Qué piensas en realidad? —
Fumaste un poco más y tiraste el humo después de retenerlo en los pulmones. — Me gusta mucho más esta relación que tenemos querido. Me siento como si fuera algo más que una ex. — confestaste. — No quiero entrar en una relación, ni estar con alguien con quién ya estuve. Siento que te he entregado demasiada experiencia para poder trancarte. Así que me gustaría que sólo continuaramos con lo que tenemos ahora, una amistad muy fuerte, basada en algo no superficial, algo que se nota en la sangre y nuestros contactos de piel.
Bajó la vista con tristeza, sabías que esto sucedería. — Es verdad... pero tú sabes como soy, no me rendiré tan fácil, y todo lo que dices es erróneo.
—Lo sé querido, sé como eres, te conosco bastante bien. — sonreíste. — Pero, tal como te conosco, tú me cononces y sabes que es algo imposible.
—Nada es imposible. —
Otra risa más y luego un destello inocente en tu interior. — Como quieras querido. — susurraste. — Si eso te hace feliz, entonces yo también lo soy.
Justo el cigarro que tenías en la mano derecha se había terminado. Y quedó pisado en el suelo olvidado.
Insistencia.
O más bien, en un punto de ebullición sin retorno. Tampoco era que ibas a explotar en todos tus sentidos, sólo observabas al frente sin ninguna curiosidad extrema.
Sabías de antemano todo lo que él hacía o en su defecto haría.
Sabías que él iba a contarte sobre alguna aventura loca pasada de noches enfrascadas en el sexo, sabías que sacaría su cajetilla de cigarros para fumarse uno, no sin antes mencionarte un "¡Al fin puedo fumar!", sabías que él miraría a otro lado mientras te contaba que una Mujer pequeña de preciosas caderas se movía al compás con las suyas.
Sólo reías porque lo sentías tan parte de tí como siempre.
Aprendiste a conocer a la perfección todos aquellos seres que habían pasado por tu vida, en la que debiste preocuparte, en la que debiste compartir vida y egocentrísmo. — ¿Díficil no?— Pensaste sin la necesidad de escuchar todo lo que tu amigo te contaba.
—¿Y? ¿Por lo menos era de alguna cálidad interesante? — preguntaste interesada. (Si te iba a contar algo sobre alguna Mujer, ojalá fuera hermosa y que también quedaras un poco plasmada con tanta belleza sobrenatural.)
—Sí, era Uruguaya. — Te contestó con una sonrisa triunfante.
Abriste los ojos y mostraste una sonrisa complice. — ¡Has subido de calidad querido! — le dijiste con aire de felicidad irradiando en tu cara.
Y la verdad era que, lo que más te gustaba de tus ex's eran que si se metían con mujeres hermosas, fueran de calidad extranjera. Digamos que lo encontrabas como algo irreal.
Todos debían tener ese pequeña calidad implementada en su alma.
No por nada habías cosechado frutos durante esas relaciones.
¿No?.
Sensación.
No podías concentrarte bien, ni tampoco observar con claridad cuánto tiempo había pasado desde que te sentaste en ese sillón rojo.
Sólo de una cosa pensabas, y ese era que imaginabas que alguien llegaba al cielo antes que tú.
—Tch... Otra idiota más.
jueves, 13 de mayo de 2010
Real.
No dejabas de observar todo lo que estaba ocurriendo, y entonces cuando volvió tu cuerpo a la tierra, te diste cuenta que él ya estaba demasiado cerca tuyo.
Suspiraste inconscientemente.
Ojos.
Continúo.
El aire comenzó a faltarte.
