—No, aleja eso. — Susurraste sin ganas. — No quiero otra estúpida sensación más. — Gritaste otra vez.
No podías concentrarte bien, ni tampoco observar con claridad cuánto tiempo había pasado desde que te sentaste en ese sillón rojo.
Sólo de una cosa pensabas, y ese era que imaginabas que alguien llegaba al cielo antes que tú.
—Tch... Otra idiota más.
domingo, 16 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario