— Entonces, estuve pensando la otra noche y me di cuenta, que con la única ex que podría volver, serías tú. — Levantaste una ceja confundida. — Piensalo bien, comenzamos esa relación a los 15 años, bueno 15-16 años, era un ser pendejo en todos los sentidos. —
—Cierto. — Asentiste la cabeza de forma neutral, sin mayor expresión.
—¿Cierto qué? ¿Qué consideras que podrías volver conmigo por lo que acabo de decir? O porque fue una relación en la que no pudimos complementarnos bien. — Seguías callada sin ningún sintoma de incómodidad. — O sea, es verdad todo esto, si lo piensas bien, fui un Niño bastante prepotente contigo, te llamaba cada cinco minutos, te preguntaba dónde estabas, qué hacías o cualquier cosa referente a ello, insultaba a tus amores plátonicos y cualquier hombre que se te acercaba. Prácticamente te encerré en nosotros dos. — Reíste fuerte, no pudiste contener la risa al pensar en esos recuerdos infantiles. — ¿Verdad? Y miranos ahora, eres como una amiga más allá de una amistad, sin la necesidad de caer en esas cosas triviales... Como comernos o ir más allá de algo. — Afirmaste en movimientos, él tenía razón con lo último. — Si me preguntas a mí, yo no volvería con la Maca a pesar de que hemos terminado hace un mes y ella Todavía me ama. Lo sé, le tengo respeto, la adoro y todo pero... Es sólo una relación más. Si me preguntas a mí... La única relación fuera de contexto y que me ha dejado más marcado has sido contigo... —.
—Quizás sea por otros motivos, querido. — Susurraste con cuidado, observandolo bien a los ojos. — Oye, convidame un pucho. — Él te pasó la cajetilla y como si fueran hermanos le sacaste todo sin autorización. — Gracias.
—¿No piensas lo mismo?. — Lo observaste bien y notaste que él tenía la mirada brillosa, los labios apretados y el movimiento de su cuerpo nervioso. —
—Es verdad que nuestra relación pasada se basó en algo infantil sin nada en que poder afirmarse como experiencia verdadera. — contestaste succionando el Humo del cigarrillo. — pero, recuerda que aquí el único quién era verdaderamente cabro' chico eras tú. Era algo natural que yo pudiera expandir tus horizontes, después de mí tuviste muy malas experiencias y quizás sea el castigo por estar conmigo. — Tiraste un poco de ceniza en el suelo. Ah, hacía mucho frío. — pero te ayudó bastante a madurar, fue como decirlo, un paso más allá de lo simple.
Observaste como él se rió con ganas. — Es cierto, pero la mayor parte era porque estás loca. —
—No me hagas reír. — La sonrísa traviesa se posó en tu rostro sin culpabilidad. — El mundo está loco, no yo. Es sólo que la gente no me comprende y la mayoría de las personas con quién he estado no lo entienden a la perfección.
—Ya pero a lo que voy. ¿Qué piensas en realidad? —
Fumaste un poco más y tiraste el humo después de retenerlo en los pulmones. — Me gusta mucho más esta relación que tenemos querido. Me siento como si fuera algo más que una ex. — confestaste. — No quiero entrar en una relación, ni estar con alguien con quién ya estuve. Siento que te he entregado demasiada experiencia para poder trancarte. Así que me gustaría que sólo continuaramos con lo que tenemos ahora, una amistad muy fuerte, basada en algo no superficial, algo que se nota en la sangre y nuestros contactos de piel.
Bajó la vista con tristeza, sabías que esto sucedería. — Es verdad... pero tú sabes como soy, no me rendiré tan fácil, y todo lo que dices es erróneo.
—Lo sé querido, sé como eres, te conosco bastante bien. — sonreíste. — Pero, tal como te conosco, tú me cononces y sabes que es algo imposible.
—Nada es imposible. —
Otra risa más y luego un destello inocente en tu interior. — Como quieras querido. — susurraste. — Si eso te hace feliz, entonces yo también lo soy.
Justo el cigarro que tenías en la mano derecha se había terminado. Y quedó pisado en el suelo olvidado.
domingo, 16 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario